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La esposa infiel de mi amigo

Hace algunos años, durante un evento escolar de nuestros hijos, mi esposa y yo conocimos a una pareja y nos hicimos buenos amigos. La esposa de mi amigo es una mujer muy hermosa. Trigueña de cabello largo, ojos cafés claro, senos no tan grandes pero bien formados, caderas anchas y un culo delicioso.

La esposa de mi amigo
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Hace algunos años, durante un evento escolar de nuestros hijos, mi esposa y yo conocimos a una pareja y nos hicimos buenos amigos.

La esposa de mi amigo es una mujer muy hermosa. Trigueña de cabello largo, ojos cafés claro, senos no tan grandes pero bien formados, caderas anchas y un culo delicioso.

Ella tuvo a su primer hijo a los dieciocho años y el segundo a los veinte. Así que ahora a sus veinticuatro años es una mujer con curvas bien proporcionadas producto de sus embarazos.

Durante las vacaciones de nuesteos hijos, rentamos por una semana, una cabaña rústica fuera de la ciduad.
Casi todas las noches, luego de que los niños se fueran a dormir, nosotros cuatro nos quedábamos despiertos un poco más tarde jugando algún juego de mesa o simplemente charlando y compartiendo tragos.

Una de esas noches, mientras jugábamos y ya con unos tragos de más, por accidente mi pié tocó por debajo de la mesa otro pié. Yo creí que era el de mi esposa y la verdad se sentía muy agradable, pero cuando mi amigo se levantó para ir al baño, su esposa me miró sorprendida y retiró su pié y entonces comprendí qué era el de ella.

Volví a extender mi pié y mirándola disimuladamente la invité a poner el suyo y para mi sorpresa accedió y nos pasamos toda la noche acariciandonos debajo de la mesa.

A la mañana sigiente ella y yo nos levantamos más temprano que el resto y nos encontramos los dos solos en la cocina.

Mientras tomábamos un cafecito, comentamos lo que había pasado ayer y de lo mucho que lo habíamos disfrutado.

Entonces volví a buscar su pié y ella me correspondió tocando mi entre pierna. Yo me aproximé más a la mesa y entonces mi pene estubo al su alcance.

Ella me sonreía con una mirada pícara mentas sentía como mi verga se ponía bien dura bajo las caricias de la planta de su pié.

Sin embargo tuvimos que detener todo por la llegada de los demás.

De regreso en la ciudad, la llamé por teléfono a media mañana sabiendo que su esposo no estaría ahí y le pregunté..

“Oye, puedo ir a tu casa hoy..? “

“Sí claro, no hay problema..!”

“A qué hora llega tu esposo..?”

“A las cinco de la tarde. Porque lo preguntas..?”

“Quisera ir un poco antes para charlar contigo. Puedo..?

“Claro que sí. A qué hora quieres venir..?”

“A las cuatro de la tarde está bien..?”

“Ok, aquí te espero..!”

Salí temprano del trabajo y a las cuatro en punto estaba tocando a su puerta.

Se veía preciosa, con un pantaloncioto corto entallado a su figura y una blusa blanca  holgada y sin brasier. Se le notaban muy bien sus pezones. Nunca la había visto así y estoy seguro que se puso muy sexy para mi.

Como no teníamos mucho tiempo fui al grano y le dije…

“Oye, me gustó mucho lo que hicimos en la cabaña el otro día y en verdad me muero de ganas por hacerte el amor y regalarte un super orgasmo..”

Ella ha sido ama de casa dedicada por completo a su familia y quizás por la monotonía de su matrimonio o por la sensación de sentirse deseada me dijo…

“Eso me gustaría muchísimo, yo también quiero hacer el amor contigo…”

Y nos besamos apasionadamente.
Luego le dije…

“Oye, tu esposo esta por llegar. Será mejor que me vaya. Te llamo mañana para ponernos de acuerdo…”

Al día siguiente la llamé y le dije…

“Oye y cuando puedo ir a visitarte..?

“Puedes venir el viernes..? Mis hijos estarán en la guardería hasta las cuatro de la tarde y me esposo llegará hasta las cinco…”

“Voy a pedir medio día en el trabajo y llegaría a tu casa a las doce y media de la tarde. Esta bien para ti..?”

“Sí, claro, eso nos dará tres horas para nosotros solos..”

“Deacuerdo, nos vemos el viernes..”

Por fin llegó el viernes. Cuando llegué a su casa me recibió envuelta en una toalla y recién bañada. Me acerqué y nos besamos.

Dejó caer la toalla y solo traía puesto una tanga blanca, sus pechos estaban al aire. La tomé de la mano; la llevé a su cama y le dije…

“Ohh qué hermosa eres. He esperado mucho para estar contigo. Me encantas. Quiero hacerte el amor apasionadamente y complacerte..”

Nos desnudarnos y la tendí en su cama, me recosté encima de ella en posición misionero y nos besamos, luego chupé sus ricos y deliciosos pezones. Ella gemía suavemente.

Fui bajando poco a poco recorriendo todo su cuerpo. El aroma de su vagina era delicioso. Olía a panochito recien lavado con su bello púbico muy bien recortado.

Comenzé a comerla delicadamente recorriendo todos los plieges de su vulva.
Ella seguía gimendo sin embargo la noté un poco nerviosa y entre lenguetazos la miré y le dije…

“Relájate y disfruta. Esto es solo para ti. Quiero que me digas si te gusta o no la manera en que te estoy comiendo. Quiero que tengas un orgasmo inolvidable..”

Ella me miró a los ojos y me dijo…

“Ahh sí, vas muy bien. Me fascina…”

Luego arqueó su espalda un poco, cerró sus ojos y echó su cabeza hacia atras agarrando sus tetas. Dobló sus rodillas y sus respiración comenzó a aumentar y se entregó por completo a mi…

Seguí comiendo su delicioso coño.
Con una mano abrí sus labios dejando expuesto su clitoris y pasé delicadamente sobre el toda mi lengua. Sus gemidos aumentaron. Luego lo metí en mi boca succionandolo suavemente.

Entre gemidos ella decía…

“Ufff síí..así me gusta, que rico..! Me encanta como lo haces…ahhh..mmm sigue así..”

Puse mis manos por debajo se sus caderas agarrado sus nalgas y ella elevó un poco su pelvis. Le chupé el culo unos segundos y cuando levante mi mirada ella me veía fijamente. En su cara se veía claramente qué lo estaba disfrutando mucho.

“Te gusta esto..? Le pregunté

“Sííí,  me gusta mucho..!”

“Tú esposo te chupa el culo…”

“No, mi culo aun es virgen…”

“Ufff mi amor, pues hoy te voy hacer sentir algo completamente diferente…”

Seguí chupando su culito para asegurarme qué estuviera bien lubricado y luego regresé a su coño.
Acerqué un dedo a su vagina para lubricarlo tambien y mientras le comía su panochito, fui metiendo mi dedo en su culo.
Sus gemidos ahora eran realmente muy exitantes.

“Ahaa mmm, síííí..mmm.. qué rico…”

Esto que le estaba haciendo a ella, también se lo hago regularmente a mi esposa y con el tiempo había aprendido a estimular su punto g desde el ano y eso le provoca un orgasmo enorme y es justamente lo que yo deseaba para ella.

“Dime si te gusta esto…”

Ella no dijo nada pero por la expresión de su rostro sabia que lo estaba disfrutando.

Yo movía mi dedo suavemente pero con firmesa haciendo pensión hacia adelante y al mismo tiempo succionaba su clitoris.

“Ahhh mmmm,  ohooo, sí, así, mmmm…”

Su respiración era cada ves más rápida y entre cortada. Su coño escurría muchísimo y estaba teniendo un orgasmo vaginal y a los pocos segundos lanzó un gemido descomunal teniendo también un orgasmo clitoriano.
Su cuerpo se convulsionaba de placer.

Cuando su respiración comenzó a regularizarse, saqué mi dedo y la miré.
En su cara se podía apreciar que en verdad había tenido el orgasmo de su vida.

“Que te pareció..? Lo disfrutaste..?”

“Sí, mucho. Nunca había sentido un orgasmo así. Fué delicioso..”

“Que lástima que tu esposo no te coma de esta manera. Conmigo asi va ser…”

“Recuestate, que ahora te toca a ti…” Me dijo.

Agarró mi pene dandole tironcitos con su mano. Luego se acercó para darle un beso y comenzó a dar lenguetazos desde la base a la punta.
Suavemente fue metiendo mi verga es su boca y empezó a mamar.

Yo no tengo un pene enerome, pero es de buen tamaño. Mi esposa también me hace sexo oral pero nunca me ha hecho una garganta profunda ni tampoco me lo chupa muy seguido y la mamada qué estaba recibiendo era como cualquier otra, pero luego, fué retirando su mano y poco a poco para dale espacio a su boca y se lo tragó completo hasta que su nariz topó con mi vientre. Yo sentí como mi polla llenaba su garganta. Yo lancé un gemido…

“Ahaaa..”

Lo mantuvo ahí unos segundos y luego subía y bajaba repetidamente y otra vez, hasta el fondo…

“Ahh …mmmm síííí,  que rico..!”

Así lo hiso varias veces y ya me tenía bien exitado…

“Ahhh, mmm, ohooo, síííí…mmm..”

Luego agarró mis huevos con una mano y con la otra le daba tirones.
Me miró a los ojos y me dijo…

“Así te lo hace tu esposa..?”

“No..” contesté mientras la agarraba la cabeza para que siguera mamando.

“Ufff síí,  sigue chupando..”

Ella sabía muy bien como mamar verga haciendo garganta profunda y mantenerme al límite casi a punto de correrme, pero hacia pausas en el momento preciso bajando la intensidad y de nuevo, garganta profunda…

“Ahh..mmm, que rico..! Me tienes casi a punto de venirme…”

Así lo hiso unas tres veces hasta que se detuvo y me montó en posición de amazona. Yo sentado en la cama y ella con sus piernas extendida alrededor de mis caderas y de frente a mí.

Su coño aun seguía húmedo asi que se deslizó hasta el fondo con mucha facilidad.

Mientras me cabalgaba, entre sus gemidos y los míos, con la mirada hice qué viera la foto de su marido a un lado de la cama y luego le dije…

“Ufff de lo que se está perdiendo tu esposo. Eres una delicia de mujer y coges riquísimo. Mira como te tengo… bien ensartada y cabalgando verga..”

Creo que esto la excitó más, porque entonces aumentó el movimiento de sus caderas y se abrazaba a mi cuello. Su respiración era cada vez más agitada y sentía como su vagina apretaba mi verga..

” ahhh síííí,  que rico mi amor., sigue así que ya me voy a venir…”

“Ahh síí,  vente dentro de mi, llename de leche..”

“Ahh ya, me voy a venir, no pares, no pares, sigue así…ya, me vengo, me vengo ahhh…”

Cuando empecé a llenarla de leche la agarré de la caderas y la mantuve bien ensartada para venirme lo más profundo posible..

Luego nos quedamos unos minutos así, para tranquilizarnos. El orgasmo que había tenido fue espectacular y ella lo sabía muy bien.

Nos quedamos un rato recostados en su cama. Eran casi las dos y media de la tarde.

Nunca había estado teniendo sexo por más de una hora, incluyeno juegos preliminares y con ella casi dos horas…no lo podía creer.

Compartimos un rato más y luego me tuve que ir.

Luego de este encuentro, hubo muchos otros. La relación duró casi cuatro años hasta que tuvieron que mudarse de ciudad.
Todavía al dia de hoy, de vez en cuando recibo sus mensajes en privado y nos hemos convertido en confidentes a distancia.

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