cuerpo mojado

“Cuando llego pude ver como todo su cuerpo mojado escurría esas gotas que rodaban desde su cabello hasta su ingle y piernas yo estaba más que excitada me recosté y sostuve mi cabeza levantada con una almohada comencé a frotar mi vagina húmeda por encima de mi panty…”

Como ya les veía contando en la primera parte una noche que estaba sola en la casa sentí un poco de calor y abrí la ventana corriendo la cortina de mi habitación, al hacerlo comencé a darme cuenta que mi vecino estaba llegando a su cuarto, como yo no tenía la luz prendida el no noto que yo estaba viéndolo, era inevitable no observarlo era muy sexy, en el momento que ya se dio cuenta que lo observaba lo único que hizo fue taparse un poco pero se dejó llevar del placer cuando me vio tocarme en secreto y se puso cómodo para masturbarse para mí.
Cuando ya estábamos los dos desnudos preparados para seguir dándonos placer con las luces encendidas empecé a tocarme la vagina poco a poco estaba siendo demasiado placentero el ver a mi vecino me encantaba, sentía que el me quería decir algo pero no lograba descifrar que me decían sus labios, vi que se levantó y se puso una pantaloneta señalándome que iba a ir a mi puerta así que yo solo corriendo abrí la puerta y corrí acostarme nuevamente en mi habitación, cuando oí que la puerta se abría y unos pasos se dirigiesen hacia mí habitación me voltee dando la espalda a la puerta y de repente sentí dos manos que se posaron en mis caderas, cuanto tiempo hacia desde la última vez que en esa posición alguien me tomaba de forma deseosa, nadie hace tiempo había tomado mi cuerpo para penetrarme. Las manos dejaron mis caderas y abrieron mis piernas. Un dedo cruzó por toda mi vagina mojada, llenando esos dedos de mis jugos. Dos dedos se posaron en mi clítoris que bien me masturbaba mi vecino en ese momento yo estaba ya con el ojo blanco a punto de tener un orgasmo con solo ese roce tan increíble.

solo pensaba en el placer que estaba recibiendo y en esa verga tan rica que me estaba rompiendo por dentro, así sin más me vine de nuevo de la forma más rica

Me vine a gritos pidiendo que me diera con más fuerza y cayendo un poco apoyando mi cabeza en la cama mientras suspiraba porque me penetrara. Su verga comenzó poco a poco a entrar en vagina. Lo estaba deseando, deseaba que me penetrase desde el primer día que lo había visto en el pasillo del edificio de apartamentos y lo pensaba cada vez que lo veía cruzarse, su verga me estaba penetrando y yo estaba disfrutando como una loca. A mi espalda me estaban penetrando de maravilla, me cogía duro, me cogía despacio, me cogía lento y rápido, penetrándome a lo vestía, me penetraba suave, azotaba mi cola, pasaba un dedo por mi vagina. Y yo estaba inmóvil moviéndome de placer gritando de gusto, todo ese cambio de ritmos me estaba enloqueciendo que bien se sentía poder sentir ese placer de su juventud y de todo tu cuerpo delicioso sobre mí de lado tocándome acariciándome toda y disfrutando de estar dentro de mí de todas las formas posibles.
Hacía más de un año que no estaba con nadie y que no sentía tanto placer por mi cuerpo y aunque me había masturbado con mi vibrador esto no se parecía en nada ya me había venido una vez y estaba a punto de correrme de nuevo. Me excitaba saber que mi vecino y yo habíamos pasado de vernos a través de la ventana a llegar hacerlo así tan rico y lo que antes eran mis dedos viéndolo de lejos ahora era esta clavada tan deliciosa, en ese momento me daba igual sentirme como una loca o simplemente utilizada porque yo también lo estaba utilizando a decir verdad, solo pensaba en el placer que estaba recibiendo y en esa verga tan rica que me estaba rompiendo por dentro, así sin más me vine de nuevo de la forma más rica, mientras el me golpeaba la vagina con su vergota dándome hasta los huevos.
Me penetro tan rico que fue suficiente para mojar todas mis sabanas lo que hizo que él también se viniera dentro mío llenándome de su leche deliciosa, me beso apasionado, y se puso su pantaloneta diciéndome al oído adiós vecina ha sido un placer.
Yo me quede tendida en la cama sin decir palabra más que adiós, besándolo de nuevo y exhausta cerré mi ventana para dormir con una sonrisa en mi cara.

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