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Planeta Uxi de veinte amantes

Luciana tenía un esposo y veinte amantes, los cuales sabía como repartirse. ¿Su cuerpo? su cuerpo no se saciaba nunca. A cada uno de ellos, le era infiel, pero cuanto los amaba! La cornamenta del esposo era más grande que los satélites que circundaban el planeta amarillo. Y los cuernos de sus amantes eran graciosos, por su tamaño; diminutos pero relucientes.

la mujer de los veinte amantes

Luciana de los veinte amantes tenía el cabello rubio natural, de ojos verdes y estatura alta. Ella era una mujer totalmente liberada. Casada pero jamás cerrada su mente y cuerpo a los placeres de la carne. El fuego devoraba su interior, amenazando con incendiarla. Por ello tenía que buscar aún más fuego para carbonizarse en la exquisitez de su forma de amar. El egoísmo no formaba parte de su personalidad al momento de prodigar placer a cuanto hombre se le antojaba. Pero sobre todo se enamoraba de cada uno de ellos, con un amor grandioso, jamás visto en aquel planeta de sexo y amarillez donde ella se desenvolvía de una manera procaz.

Luciana tenía un esposo y veinte amantes, los cuales sabía como repartirse. ¿Su cuerpo? su cuerpo no se saciaba nunca. A cada uno de ellos, le era infiel, pero cuanto los amaba! La cornamenta del esposo era más grande que los satélites que circundaban el planeta amarillo. Y los cuernos de sus amantes eran graciosos, por su tamaño; diminutos pero relucientes.

Ella hacía de todo para complacerlos, desde sexo oral hasta la penetración anal. En una ocasión decidió llevar el extasis aun mas lejos y les pidió a los veinte amantes (antes le confesó su situación a todos) que se acostaran con ella. Los veinte hombres accedieron. Cabe resaltar que todos ellos eran muy atractivos.

Pues bien, se citaron en una cabaña muy amplia (perteneciente a uno de ellos) situada en las afueras de la ciudad. En sus respectivos autos se apersonaron al lugar. Ella llegó de último, como para despertar aún más el deseo y el morbo de los calenturientos y para que ellos conversaran y se conocieran un poco.

─Te estábamos esperando, ven vamos a la recámara más amplia─le dijo el dueño de la cabaña.

Con una amplia sonrisa, todos se dirigieron al recinto. La cama era grandísima, con una sobrecama satinada de color violeta, parecía llamarlos, pero no, no era el lugar apropiado. Mejor era la amplisima alfombra que forraba primorosamente el entorno sensual. En ambiente se escuchaba una musica instrumental que acrecentaba aún más el deseo de los veinte hombres.

En una ocasión decidió llevar el extasis aun mas lejos y les pidió a los veinte amantes (antes le confesó su situación a todos) que se acostaran con ella

─¡Un momento! yo dirigiré dijo Luciana muy excitada. Quiero que todos se quitan la ropa muy lentamente, luego se acostarán conmigo, pero les pido paciencia, no puedo tener sexo con todos a la vez. ¿Está bien?

─Esta bien ─dijeron a coro los veinte hombres.

Los veinte amantes comenzaron a despojarse de sus atavios, de una manera muy sensual y Luciana sentía que enloquecía de espera, pero no se quitaba la ropa. A los diez minutos ya estaban desnudos.
─¿Que sucede? ¿Porque no te has desnudado?─dijeron.
─Calma guapos, ya empiezo.
Al momento, ella comienza a despojarse de su blusa, luego de su brasiere y de su diminuta minifalda color pasión. Un bikini con unos ligueros negros sostenían a sus pantimedias.

Se tiró en la alfombra a los pies de sus veinte maridos desnudos. Estos también se lanzaron al yacimiento del placer. Octavio (el dueño de la cabaña y además el primero de sus amantes) le puso a un lado el bikini, dejando al descubierto el sexo de Luciana. Una enorme vulva, húmeda y ansiosa palpitaba, deseosa de ser taladrada. Pero primero sería martirizada, todavía no la llevarían a los senderos placenteros del orgasmo múltiple.

El erotismo sería la primera aplicación a su cuerpo de mujer. Así que Octavio, sacó su lengua y suavemente comenzó a lamerle el clítoris, mientras Luis le lamia el ano. Otro le besaba los senos, mientras ella gemía y gemía, de sus ojos salían lágrimas de placer y ansiedad. Los otros amantes ansiosos, no podían más que besarla en todas partes. La lluvia de hombres la enloquecía y gritó: Ya basta, ya quiero que me den.

Se tiró en la alfombra a los pies de sus veinte maridos desnudos. Estos también se lanzaron al yacimiento del placer.

En ese momento, Octavio la penetró, magistralmente, y la embestida fue dura y brutal, pero en ella, sólo el placer predominaba. Respingo el ano, y otro la penetró también. Se sintió como un emparedado de deseos satisfechos. Y las corrientes de orgasmos no cesaban, el paroxismo del placer la ahogaba. Siente el calor del semen, en ambos orificios, y luego en sus labios se asoma un estupendo ejemplar de pene. Ella lo mete en su boca y comienza a chupar y a chupar hasta, que logra el derramamiento de semen en su rostro. Esto se repite más de diez veces, y ella no parecía saciarse.

Cuando estaban en la etapa final de la orgia. Escuchan que tocan la puerta del cuarto.

¿Quién es? respondió Octavio, aún desnudo.

─¿Quién más? Linett , tu mujer.

Octavio comenzó a temblar, mientras se vestía apresuradamente ( igual que todos) Linett era terriblemente celosa, y si lo veía en esas circunstancias lo mataría.

¡Abre la puerta Octavio, vengo con unas amistades, que están en la sala! y quiero entrar a mi cuarto a cambiarme de ropa.

¿Qué hacemos? le dijo a sus compañeros de orgía.

─!Ya se! escondamos debajo de la cama, estaremos quietos y sin movernos.

Está bien, pero no hagan sonido alguno. Calladitos.

Octavio abre la puerta. Y linett se le lanza a los brazos, dándole un apasionado beso.

Octavio, mi amor, abajo esta mi tía y mi hermana, atendiendo a dos amigos míos.

¿Qué tal si me haces tuya? Tengo muchas ganas.

Linett, creo que no es el momento─le dice Octavio.

Pero linett haciendo caso omiso, comienza a quitarse toda la ropa, y a quitársela a él,

Le abre la cremallera del pantalón e introduce su pene en la boca.

Oh mi amor, tienes un sabor distinto, pero rico. Tus labios tambien, es como un sabor sexual, rico.

Y tu piel huele rico.–le dice excitada linett a su esposo.

Octavio no pudo soportar mas y comienza a hacerle el amor a Linnett en la cama.

Abajo de la cama, Luciana y los diecinueve hombres, sienten como la cama se mueve, escuchan los gemidos de Linnett, y comienzan a tocar la vulva y el ano a Luciana. Esta se excita nuevamente y se humedece abriendo la puerta del sexo. Y comienza la accion debajo de la cama tambien. Penetraciones, gemidos, movimientos.

Linett, se queda en silencio intrigada.

–¿Que sonido es este? ¿Que pasa?–se dirige al origen, o sea debajo de la cama.

Se asoma, y no puede creer lo que ven sus ojos.

!Octavio! tu hiciste esto. !Desgraciado! –comienza a golpear freneticamente a su esposo.

Y tu puta, sal de ahi, y ustedes degenerados tambien!

Vamos Linett, no seas tan anticuada, estamos en el 2010, la vida es una, vamos a disfrutarla.–le dice octavio

¿Porque no disfrutamos? Linett, se queda en silencio, mientras Luciana termina de acomodarse la minifalda.

Tienes razon, sabes, dime si te la cachaste. ? Dime la verdad.

—Si , muchas veces, es mi amante. La he penetrado por todas partes muchisimas veces.

Infeliz, desgraciado–le grita Linett, mientras comienza a desnudarse ante los asombrados ojos de su marido, Luciana y los diecinueve hombres.

Sabes? Me excita mucho que hayas tenido sexo con ella. Por eso verás que pasará.

Peter! grita. Mira quien esta aqui. Tu linda esposa.

Bueno, Octavio ahora que todo se descubrió, te confesare algo. Mientra tu te divertías con ella, yo lo hacia con su marido. Jajaja, Ves, como es la vida? Pero eso no es todo. Cuando tu perdias la noción de la realidad, por causa de esta prostituta cochina, yo te desvalijé todo tu dinero. En este momento, ya estamos divorciados y no tienes ni un centavo. Quiero que te largues ya.

Peter, mira con ojos de odio a Luciana y le dice:

–Pensaba que sólo yo, era el pecador, hasta me sentía culpable, por tener a una amante, y mirate tu, tienes a veinte.!

—¿Que pensabas? –responde Luciana–que era una boba? Pues me alegro que se te haya caido el pedestal de la estupida mas grande del planeta Uxi. Si! , siempre te fui infiel, incluso antes de casarnos, ya tenia como cinco amantes. tengo un padecimiento llamado fuego uterino, no puedo evitarlo.

Octavio, no te preocupes, te vienes a vivir conmigo. Si lo quieres, claro.

–Lo siento Linnett. Amo demasiado a Luciana, y prefiero que me sea infiel, a vivir sin ella. No puedo vivir sin ella, aunque tenga veinte amantes.

–Octavio! no tienes dignidad? Como puedes pretender vivir con esa loca? Yo sería solo tuya? En cambio esa asquerosa te puede contagiar una emfermedad letal.

—La amo, no puedo evitarlo.

—Jajajajajajajaja No puedo creerlo. Ahora resulta que no quieres dejarme. Te advierto que seguire con mis veinte amantes, y quizás consiga más. Y tendrás que espera tu turno, a menos que decidas participar en nuestras fiestas grupales.

—Bueno, bueno. Se me largan ya de mi cabaña, largo, todos! Repulsivos.–

—Esta bien, dijo Luciana. Pero antes te invito a mi casa, a ti y a todos. Haremos unas fiestas increibles.

—!Descarada!

—Si y que? piensalo, sera algo increible.

Todos se retiraron, excepto Octavio, su marido.

Mi amor, me perdonas? Yo te amo.

Si, pero si antes me relatas, con lujo de detalles, todas las veces que me fuiste infiel.

Esta bien. Pero ya dijiste que me perdonarás, por eso, firma aqui.–le dijo Octavio a Linneet dandole un papel con muchas palabras escritas , que no se molesto en leer.

Linnett firmo y se sento en la orilla de la cama.

–Comienza a relatarme, soy toda oídos.

–La primera vez fue cuando eramos novios. Yo te amaba, pero estabas muy delgadita, asi que no pude resistirme ante una loca que tenía unas nalgas grandotas y respingadas. Un nalgón increible. Desde el principio que la ví, en la cafetería de la universidad. Me coqueteó y me sonreia mucho, yo le correspondía con una sonrisa también, soy hombre, comprende. Ella se acercó, con un caminar muy provocativo a mi mesa.

Y donde estaba yo? le pregunto Linnett.

–Tu estabas en tu salón de clases. Era una hora libre, para mí. Pues bien, la invite a sentarse y conversamos. Ademas de bella y exuberante tuvo una conversación muy inteligente. Me asombre, francamente, al ver sus calificaciones. Era una chica increible, perfecta. Me senti enamorado. Al parecer ellla tambien.

Le explique mi situación sentimental, le dije que tenía novia, que lo sentía mucho. Le dije que te amaba mucho, y que no me expondria a enamorarme de otra, por muy bella que fuese.

La note triste, cuando le hable asi. Su mirada reflejaba soledad. Me acerque y le di un beso en la boca. Ella me correspondió, ambos sentimos que el deseo nos calcinaba. Nos miramos a los ojos, y subimos a mi coche. Emprendimos el viaje hacia un rincón privado, donde pudiesemos desahogar esa furia volcánica de pasión. En la recamara de un hotel, ella se desnudó, tenía las nalgas más perfectas del universo, era increible tal exuberancia. Y su vulva era primorosa. La penetre de inmediato. Ella viró los ojos, y comenzó a gemir con su voz angelical y fina.

Finalizando te digo, que la gocé mucho, pero fue sólo eso, sexo, nada más que sexo. Te diré que jamás he dejado ir a una hembra que me guste, estando casados. Incluso tuve sexo con algunas de tus mejores amigas. Nunca teenteraste.

—Con razon las veia sonreir, cada vez que llegaba al salon de clases. Desgraciadas perras! Por cierto, la exuberante se llama Rebeca?

─Si, la misma que ganó el concurso internacional de belleza Miss Orian ─ dijo haciéndose, el irresistible.

–Bien, te felicito, porque la conozco muy bien, y no es una chica fácil, muchos anduvieron detras de ella, pero jamás les hizo caso, hasta cuando conoció al que sería su actual esposo.

—Y dime era virgen, cuando le hiciste el amor?

—Si, lo era, por que incluso le di hasta por el culo. La desvirgué totalmente.

—Pero jamás he tomado a una mujer en serio, siendo tan facil. porque aunque era virgen, para mi fue muy facil poseerla, y por ello perdió valor ante mí , pese a su belleza e insistencia.

Estuve con ella muchas veces, incluso después de casarnos tú y yo. Aunque ella me rogó muchas veces que te dejara, jamás lo hice y jamás lo haré.

─¿Qué? ¿jamás lo hare? ¿Todavía tienen algo? ella está casada.

–Si pero a veces ella me busca, y no me puedo resistir, es muy caliente y bellisima. Solo hace un par de horas la hice mía.

Descarado! sigue la historia.

Con tus amigas fue algo delicioso, las tres se me ofrecieron. Nos fuimos a un hotel tambien.

Primero las vi hurgarse la una a la otra. Les pedi que se besaran y se lamieran en sus partes mutuamente. Despues la tome una a una.

Infeliz! Sabes? No me importa. Tu estás conmigo y es lo importante, soy la primera en tu corazón, me amas, lo demás es sólo carnal. Además en cierta forma ya dejé de sentirme culpable por haberte sido infiel con Octavio, y probablemente te sea infiel de nuevo, pues conocí a un tipo que me vuelve loca, pero bueno, recuerda, que lo carnal es sólo eso: carne. Yo seguiré a tu lado y tu al lado mío. Te amo y me amas. Hazme tuya y luego bajemos, la familia espera.

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