Nuestro primer encuentro

Relatos eróticos: Leonardo y Andrea se cruzaron miradas en Mendoza; entre debates y silencios, el destino susurraba encuentros de misterio.

Hacia tiempo había recibido la invitación a ese congreso de ventas en Mendoza. Se realizaba en un hotel a las afueras del centro y se trataba de supervison de ventas, mi trabajo en el era dirigir una de las mesa de debate de ideas.
Como no soy amantes de los hoteles había alquilado una cabaña en un complejo no muy lejos, pero si apartada del hotel y del centro del pueblo.
Mientras me anotaba en la recepción del congreso y buscaba mi credencial fue cuando te vi.
Allí estabas. No muy alta, pero con muy buenas formas una cola muy bien formada hermosas piernas y un busto nada mal, rubia, de ojos color café. Resaltabas de las demás. En realidad un cuerpo que daría envidia a muchas mujeres y que atraía enseguida la mirada de los hombres, sobretodo cuando sonreías. Supongo no tendrías más de treinta y pico
Debo decir por mi parte que yo soy una persona mayor con 68 años, y para quien le interese mi aspecto, 1.75 y 78 kg rubio peino algunas canas que se confunden con el pelo y ojos azules.
Al mirarte tan fijamente ya que me atraia tu figura, levantaste la vista e inmediatamente nos saludamos con la mirada. Fue vernos y saber que el deseo estaba ahí.
No creo en las casualidades, si en el destino y fue así como Andrea del Pilar, así me dijiste te llamabas fuiste a trabajar en la mesa que presidía. Por cierto mi nombre es Leonardo.
Hicimos las presentaciones de rigor al presentarnos en la mesa tu mano se detuvo más tiempo de lo normal en la mía, nuestras miradas se quedaron fijas y ambos sonreímos como sabiendo que no era simplemente un saludo.Esa misma mañana comenzamos los trabajos. Teníamos que trabajar por la mañana luego el almuerzo y la primera tarde libre.
Después de un par de horas de trabajo tuvimos un coffebreak y me acerque a tu lado hubo que espantar algunos moscardones que te rodeaban tratando de llamar tu atención, pero ni bien me acerque y te llame por tu nombre Andrea te diste vuelta dándole la espalda a ellos y con una sonrisa me dijiste gracias Leonardo por sacarme esos pesados de encima.
Te comente que no era mi intención quedarme en el almuerzo y que si no te molestaba te invitaba a almorzar fuera del hotel cuando terminen los trabajos de esa mañana y después ya que ninguno conocíamos mucho la zona ir a dar una vuelta por el valle. Me respondiste seguro solo espérame en el lobby que ni bien terminemos subo a la habitación a cambiarme y bajo.
La última hora de trabajo de esa mañana no hicimos más que cruzar miradas sonreírnos e insinuarnos tu te sentaste a mi lado y nuestras piernas se rozaban continuamente.
Al fin se terminó la mañana y me dijiste
– espérame bajo en un minuto
Cuando saliste del ascensor traías puesto un vestido rojo ajustado con un escote que dejaba poco para la imaginación y por lo ajustado se notaba si ponías atención que no traías bragas puestas.
Fuimos a mi auto y salimos de ese lugar.
La tensión entre nosotros era palpable. Te hablé de la cabaña que había alquilado y si quisieras ir allí después de almorzar.
– comamos rápido entonces me dijiste
Y así fue almorzamos en un restaurante con vista a la montaña nevada en la punta de los cerros. Tomamos un vino tinto para acompañar el cordero asado y cuando te ofrecí el postre me dijiste lo tengo frente a mi.
Pagamos y fuimos a la cabaña.
Ya dentro de ella nos abalanzaron uno al otro y toda esa tensión acumulada durante la mañana y el almuerzo se derritió en un beso profundo apretado donde nuestras lenguas jugaban una batalla para ver quien invadía a quien. Mis manos se pasearon por todo tu cuerpo tus tetas eran una invitación a besarlas y sentir tus pezones hincharse ante mis pequeños mordiscos. Cuando mi mano llegó a tu concha note tus labios gruesos empapados ya y mis dedos se deslizaron sin esfuerzo en tu interior y tus suspiros aceleraron mis movimientos. Te vacíaste por primera vez y chupe con avidez mi mano para sentir tu sabor mientras nuestros besos seguían.
Te saque por completo el vestido para evitar que se manchara más y me ayudaste a desvestirme. Una vez desnudo te agachaste y tomaste mi miembro erecto y te lo tragaste de una chupando con fuerza y haciéndome sentir un gran placer. Tu boca ardía y ese calor llegaba a todo mi ser.
Nos fuimos a la cama y comenzamos un frenético 69 vos me chupabas la pija con fuerza y te la tragabas entera mientras yo te abría bien los labios y te pasaba la lengua por toda tu concha, te apretaba tu clitoris entre mis labios, te cogia profundamente con mi lengua y me tragaba tus jugos. Chupaba y pasaba mi lengua por tu culo para dejarlo lubricar con tus propios jugos y poco a poco te introducía un dedo.
Te pusiste en posición perrito y te empecé a meter dos dedos en tu vagina y mi pulgar en tu cubo y frotaba tu pared intermedia y no dejabas de gemir y me movias tu pelvis para atrás tratando de que te entraran más profundo.
Hasta que al final apoye mi pija en tu concha y te la fui metiendo de a poco, quería sentir el placer de cogerte despacio hasta llegar al fondo donde comienza tu útero y sentir ese anillo final rodear la cabeza de mi pene. Tu jugos hacían la tarea muy fácil y te penetraba una y otra vez desde afuera hasta el fondo sacándola y metiendola y sintiendo como recorría el total de tu concha jugosa.
Hasta que entre tus suspiros y gritos ahogados de placer y los míos siento como tu concha caliente casi ardiente comienza a latir preparando un orgasmo al mismo tiempo que yo siento como mi pija también siente ese cosquilleo previo se viene la leche y va al encuentro de tu esencia. En un momento único de este nuestro primer encuentro nuestros cuerpos se arquean yo te inundó de mi ser y vos me empapa del tuyo mezclando nuestros seres. Nuestros jugos mezclados, nuestras urgencias agotadas en esos segundos de entregarnos todo y luego la paz, la paz de estirarnos en la cama ponernos de frente acariciarnos besarnos sin urgencias. Acariciarte y sentir tus manos y tus labios dando cariño, placer y sosiego en un solo acto.
Unirnos en un beso largo infinito tierno. El beso que sigue a la pasión y te entrega a la calma. El reposo después del placer
Pronto iremos a bañarnos y comenzaremos de nuevo. La tarde recién comienza y tenemos toda la noche para nosotros.
Quiero probar ese culito tuyo pero antes te propongo pasear cenar con la chimenea prendida y la luz de las velas, música suave. Podemos ir al hotel para que busques tu equipaje

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