Jaque Mate entre sus Tetas

Tras el ajedrez y unas cervezas, Alba se desnudó: tetas duras, coño depilado. La chupé hasta su orgasmo y luego me la mamó, pidiendo mi leche a chorros sobre ellas.

Hola, me llamo Santi, lo que les contaré en este relato sucedió cuando tenía 20 años.
Mido 1,8m, tengo los ojos marrones y el cabello corto, moreno y liso.
En esa época, practicaba deporte casi de forma diaria y estaba bastante fuerte, tenía cierto éxito entre las chicas, suficiente para mí.
Ellas solían destacar en mí mis fuertes pectorales y abdominales y un culo pequeño, pero respingón.
En esa época iba a una asociación de jóvenes del barrio, donde jugaba a ajedrez, que siempre me ha gustado, allí conocí a Alba, una chica de 18 años, de aquellas que no te hacen girar la cabeza cuando pasan por la calle, pero que cuando hablas con ellas y te fijas bien en su cuerpo, tienen algo que da mucho morbo y te ponen cachondo, tenía una larga melena rubia, que le llegaba hasta la mitad de su espalda, medía 1,6m, con ojos verdes, y un cuerpo bien contorneado, con buenas y sugerentes curvas, y lo mejor, con un culo muy redondito y bien hecho en su medida justa y unas buenas tetas, sin llegar a ser excesivamente grandes, que tenían un muy buen tamaño que me encantó desde el principio que la conocí, luego supe que llevaba una talla 100 de sujetador. No estaba delgada, pero tampoco estaba gorda en absoluto, como decía, tenía curvas, pero en su justa medida para poner cachondo a la mayoría de tíos.
Personalmente, también me ponía bastante cachondo su carácter, algo infantil, parecía más joven de lo que era en este sentido, físicamente no.
Empezamos a conocernos jugando al ajedrez, y dió la coincidencia que varios días marchábamos juntos del centro de la asociación y andábamos un rato por el mismo camino, ya que dió la coincidencia de que vivíamos bastante cerca, de hecho, para llegar hasta mi casa, me venía de paso pasar por la suya.
Después de algunas semanas de conocernos y hacer este trayecto juntos en varias ocasiones, un día de verano, ella sacó el tema de que lo había dejado con su novio, motivo por el cual la semana siguiente, cuando volvimos a hacer juntos el camino de siempre, la conversación subió de tono por sorpresa,, empezó a decirme que lo que llevaba peor de esa ruptura sentimental era la falta de sexo, lo que yo aproveché al instante para decir que yo también estaba sin novia en ese momento, desde hacía unos meses, tiempo durante el que tampoco había tenido sexo con nadie, y que también era algo que echaba mucho en falta.
Esa semana, el sábado por la mañana se celebró un campeonato de ajedrez en el centro de la asociación y al salir, al llegar hasta su casa, donde siempre nos despedíamos con un par de besos, me comentó que sus padres habían salido ese fin de semana y que si me apetecía subir a tomar algo, lo que acepté encantado sin dudar.
Una vez en su casa, tras tomarnos un par de cervezas con un poco de aperitivo, me atreví a decirle que ese día estaba especialmente guapa, llevaba un vestido sin mangas, que le llegaba hasta un poquito más arriba de las rodillas, de color celeste, que le sentaba de maravilla y le marcaban unas curvas, un culo y unas tetas espectaculares, a lo que respondió con un tímido gracias, algo avergonzada, pero con una sonrisilla pícara algo nerviosa. Ella me contestó que también le gustaban mis pantalones cortos y mi camiseta, que me quedaban muy bien.
Fui un paso más allá y le dije que, de hecho, el vestido realzaba sus bonitas tetas y su atractivo culito, a lo que me respondió de forma pícara, con una sonrisa, que si me ponía cachondo, por lo que, llegado hasta ese momento, mi respuesta fue clara y contundente: sí, mucho, de hecho no solo hoy, desde que nos conocimos me encanta tu cuerpo, estás muy buena Alba, me la pones muy dura. Y era verdad, con esa conversación mi miembro estaba completamente erecto dentro de mi ropa interior, reclamando salir.
Ella se sonrojo un poco, y sin dejar de sonreír, dijo: bua, qué fuerte, la verdad es que yo también estoy un poco cachonda, jiji…
Tras esto, ni corta ni perezosa, añadió: como la tienes? la tienes grande?
Por supuesto, yo respondí que si quería se la podía enseñar, y podía tocarla, pero solo si ella luego también me enseñaba su coñito y sus tetas, a lo que respondió sonrojando se todavía un poco más, sin dejar de reír, con un tímido vale, sí.
Acto seguido, me levanté de la silla donde había estado sentado mientras hablábamos y tomábamos, las cervezas y el aperitivo, me puse justo a su lado, bajé la bragueta de mi pantalón corto y por fin pude liberar de su cárcel mi polla, que estaba muy dura, apunto de explotar, por la excitación de la conversación y de la situación en general.
Cuando la vio, Alba exclamó un wala! No está nada mal, es bastante grande!
Le recordé que si quería, podía tocármela y hacer con ella lo que quisiera, por lo que enseguida empezó a tocarla tímidamente, sin dejar de mirarla fijamente, con una sonrisa y con cara de viciosa, parecía que fuera la primera vez que tocaba una polla, lo hacía con timidez, suavemente, la iba apretando flojito desde su base, subiendo, con el dedo pulgar, por un lado y el índice por el otro, luego ya la cogió con toda la mano y la apretó un poquito más fuerte.
Parecía que ella esperase mis indicaciones, así que continué y le dije que si quería, podía bajarle el prepucio para ver el glande, algo que hizo al instante, subió la mano un poco más arriba de mi polla, apretándola en la medida justa para bajar la piel y dejar completamente al descubierto el húmedo glande, que apuntaba directamente a su cara.
Ella comentó que era la primera vez que veía en directo, no en Internet, una polla sin circuncidar dura, ya que antes de ver la mía, solo había estado con su exnovio, que sí que estaba circuncidado. Dijo que le gustaba mucho y le parecía muy curioso el frenillo, y que tenía una polla muy bonita. Todo esto lo decía mientras iba jugando con sus dedos a acariciar mi glande de arriba abajo, lo que me causaba un gran placer, tuve que decirle que si continuaba un rato así, me iba a correr, y que antes de soltar mi leche ella debía cumplir su parte del trato y enseñarme su chochito y sus tetas.
Rápidamente se levantó, dejando mi polla dura y totalmente descapullada, se quitó el vestido y acto seguido el sujetador, dejando al aire unas tetas aún más grandes de lo que parecía debajo de su vestido, que tenían los pezones grandes, duros por la excitación y rosados, muy bonitos, unos pezones, que, sin mediar palabra, empecé a besar y chupar, lo que causó sus primeros gemidos de placer. Luego continué masajeándolas un rato, eran preciosas, mi polla estaba apunto de estallar con muchas ganas de soltar mi esperma por encima de los pechos de esa hembra cachonda.
Seguidamente, le pedí que se quitase las bragas, porque había llegado la hora de cumplir la segunda parte de lo pactado y poder ver y jugar con su sexo, algo que Alba hizo inmediatamente, lanzando las bragas contra la pared del comedor de su piso.
Entonces me dijo, espera, vamos al sofá, me voy a sentar para que puedas ver mejor mi vulva, lo que hizo rápidamente.
Dicho y hecho, se sentó en el sofá y abrió de par en par sus bonitas piernas, dejando su chocho completamente para mi disfrute, era muy bonito, completamente depilado, al estar con las piernas abiertas, los labios mayores también estaban un poco abiertos, dejando entrever los menores, el clítoris y su vagina.
Me arrodillé en el suelo, delante del sofá, a la vez que con dos dedos de una mano abrí completamente los labios de su vulva, para poder disfrutar de la visión de su precioso sexo, una opinión que le hice saber enseguida, a lo que ella respondió, muchas gracias!
Con la otra mano empecé a tocar el clítoris y meter dos dedos en su vagina, que por cierto, no hace falta ni decir que a esas alturas estaba completamente húmeda por la excitación.
Luego, directamente, empecé a chuparle el coño, a lo que ella contestó estremeciéndose de placer, gimiendo, hasta que finalmente llegó a poder disfrutar de su primer orgasmo del día.
Después de recuperarse del intenso orgasmo, se levantó del sofá, y, agarrando, esta vez, con más decisión, mi durísima verga, dijo mientras se arrodillaba frente a mí, ahora te toca a ti, quiero que me des toda la leche que tienes guardada Santi.
Así que, sin más dilación, empezó primero a acariciar nuevamente con los dedos de una mano mi glande, completamente húmedo, pues yo seguía con el prepucio echado hacia atrás desde que ella me lo había bajado al principio, mientras con su otra mano, masajeaba mis pelotas, luego empezó a hacerme una mamada espectacular, jugando con su lengua y sus labios por mi hinchado capullo y por el frenillo que tanto le había gustado descubrir.
Mientras me la chupaba, sacó mi polla de su boca y me dijo, avísame cuando vayas a terminar, quiero que me tires todo tu semen encima de mis tetas!
Con su buena mamada, ese momento no tardó en llegar, la avisé, se aparto un poquitín de mi polla, se la sacó de la boca, y con una mano siguió masturbándome, mientras dijo: te gusta así? No quiero subirte la piel, quiero que cuando te corras, el glande este totalmente liberado, para poder ver este frenillo que me vuelve loca, y para que la piel no frene tu leche, quiero que llegue con toda su fuerza a mis tetas que están sedientas, a lo que yo solo pude añadir: sí, me encanta guarra!
Así fue, empecé a gemir de placer, mientras varios chorros de semen salían de la punta de mi glande totalmente descapullado, como Alba quería, con gran fuerza, mientras ella seguía moviendo la piel de mi verga por debajo del capullo hacia arriba y abajo, lo que daba de si, en la medida justa, sin hacer daño, todo lo contrario, contribuyendo a maximizar el placer de esa abundante corrida.
Cuando terminé, me encantó ver la imagen de sus tetas llenas de los chorros de mi leche, a la vez que Alba cogió mi pene, le chupó el glande para sacar los restos de semen y flujo y tragárselos y por último, antes de levantarse del suelo, le subió el prepucio y le dió un beso como de despedida, aunque solo fue un hasta pronto.

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