Un Sorprendente Mensaje Algo Inusual Al Vecino

Si bien es cierto, me considero apasionada y aunque no tenga un don tan marcado para la seducción, sé como hacer para llevar a mi cama lo que quiero y deseo .

Si bien es cierto, me considero apasionada y aunque no tenga un don tan marcado para la seducción, sé como hacer para llevar a mi cama lo que quiero y deseo .
Parqueando mi vehículo, recien llegando a casa, veo a un hombre lo suficientemente apuesto que trataba de hacer lo mismo que yo. Recuerdo el impacto que generó en mí que no sé si fue por mis acostumbradas prácticas de masturbación o porque realmente su atractiva figura provocó un orgasmo casi que instantáneo que mojó mi ropa interior. No tuve más remedio que esperar que él descendiera de su auto para seguirlo, necesitaba saber de dónde había salido ese angelito pasional. Lo encontré en el elevador, le saludé esperando cruzarme al menos con su mirada, estaba distraído con su móvil. Manos blancas, grandes, una argolla en su dedo anular izquierdo, pensé ‘cómo me gustan los hombres con compromiso’ subió antes que yo y aproveché para observar sus prominentes nalgas y al darse vuelta, solo pude ver su parte de adelante, un generoso bulto convidando al placer. Para sorpresa mía cuando levanté la mirada ya me encontraba frente a él y a su pícara sonrisa, sabía que era el propietario de monumental accesorio y del rubor que logró causar en mis mejillas. No pude resistirme a seguir mirándolo, detallandolo, deseándolo. Llegamos al piso, vivía justo al lado de mi departamento, no voltea a mirar, mi afán era llegar a mi diván, echarme y comenzar a tocar, pensando que era su lengua en mi clítoris y mis dedos ese miembro que quería probar, sentir profundo y ojalá muchas veces en mi vagina. Les juro que mis gemidos debieron despertar a varios en el edificio, pero solo quería que él los escuchará y se imaginara lamiendo mis jugos como néctar, como miel y me hiciera suya esa noche sin compasión alguna.

Para sorpresa mía cuando levanté la mirada ya me encontraba frente a él y a su pícara sonrisa

Decidí darme una ducha, la necesitaba, mi ventana estaba justo al frente de su departamento, tambien daba al baño, así que decidí enviarle un mensaje en mi provocativa ropa interior, tome unos pantys de encaje, muy sensuales, los lancé hacia su ventana y por suerte dí en el blanco. Sabría que vendría, dejé la puerta de mi departamento entreabierta (Que pareciera accidental) y lo mismo hice con la del baño. El hombre cayó en la trampa y lo supe porque la luz de la sala se encendió, yo ya estaba dispuesta para el, tirada en la tina, acariciando con una mano mis senos y con la otra introduciendo mi juguete, siempre estoy caliente, como quien dice, preparada para la acción. Se quedó mirandome largo rato, oliendo mi ropa interior y su pene ya era lo suficientemente duro como para soportar su pantalón.
No lo resistió y se apresuró a quitarse lo que traía puesto para hacerme compañía. -Quieres una entrada o prefieres el plato fuerte de una vez.

Decidí enviarle un mensaje en mi provocativa ropa interior, tome unos pantys de encaje, muy sensuales, los lancé hacia su ventana

Mis piernas temblaron y perdieron el control cuando menos lo pensé tenía su verga y hasta los huevos clavados en mí, era suya como lo había imaginado, su olor, su saliva exquisita, su cuerpo escultural, sus hermosas y provocativas nalgas, todo entero el me lo recorrí y me lo aprendí de memoria con mi lengua, fui suya en todas las maneras posibles y su embestida magistral me hizo tener los mil y un orgasmos que una mujer puede desear. Con adorable descaro dice que solo venía a traer mis calzones, me levantó, yo rodee su cintura con mis piernas para la estocada final. Que polvo, que hombre!

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