Nuestro primer encuentro II

Relatos eróticos: Leonardo y Andrea siguen su relato espontaneo

Pasada la urgencia del primer momento ya más calmos y tranquilos nos vamos a duchar. A ambos nos gusta jugar bajo la lluvia de agua que relaja y entibia nuestros cuerpos, pongo en la palma de mi mano una buena cantidad de espuma de baño y acaricio todo tu cuerpo, me detengo especialmente en tus tetas duras jóvenes con los pezones parados abrazandote por la espalda te enjabono y dejo deslizar mis manos por ellas. Las acaricio desde abajo hacia arriba y también de arriba a abajo, tomo entre mis dedos tus pezones y juego con ellos. Una vez ya duros de más te doy vueltas y te los chupo metiendo todo lo que puedo de tus tetas en mi boca mientras que mi mano busca tu raja y te acaricia sintiendo como ese líquido viscoso baja desde tu vientre y te suaviza la concha invitando a mis dedos a penetrante y masturbarte. Hasta sentir que te corres.
Con tus manos acaricias mi pija y mis huevos poco a poco ella vuelve a sentir su vigor renacer y la sangre fluye por sus venas y la hinchan y la paran.
– Así me gusta Leonardo me decis, que la tengas dura para mi.
– Chupala Andrea te pido. Tragala toda.
Comenzas con una lamida desde mis huevos hasta la cabeza y me la besas y chupas desde los costados hasta que finalmente te la metes poco a poco en tu boca como haciéndome desear cada vez más. Cada vez que la succionas y la sacas de tu boca más deseo que te la tragues. Cuando ya no aguanto más te digo me voy hermosa me voy en tu boca y vos chupas con más fuerza hasta sentir como mi semen se desliza por tu paladar y antes de tragartelo abris tu boca para mostrarmelo. Y luego me seguís chupando hasta que me limpias todo.
Te levantas y nos besamos bajo el agua. Te enjuago los restos que se pudieron desparramar por tus mejillas, te vuelvo a besar. Y salimos del agua.
Te ayudo a secarte, y a vestirte, mujer prevenida habías traído un pequeño bolso con un vaquero zapatillas, bragas, corpiño, remera.
Te ayudo a ponerte las bragas mientras beso tus piernas y tu corpiño, te visto por completo. Porque así como me gusta desvestir poco a poco a una mujer también me gusta vestirla.
Una vez listos nos subimos al auto y vamos a recorrer los alrededores, conocer el paisaje de cerros nevados, buscar un lugar tranquilo con vista al lago y los cerros y tomar una merienda que nos haga reponer fuerzas. Luego pasaremos por el hotel a buscar tus cosas, esta noche cenaremos en la cabaña.

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