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Las nalgas de mamá, El sorprendente amante de mi madre II

Como ya les conté en el relato anterior, mi mamá con sus hermosas nalgas y mi amigo Carlos se habían hecho amantes en días de vacaciones

las nalgas de mamá

Como ya les conté en el relato anterior, mi mamá y mi amigo Carlos se habían hecho amantes en estos días de vacaciones en la playa, aprovechando la ausencia de mi padre. Pero llegó el fin de semana y mi papá iba a ir a la playa esos días. Como todas las noches, Carlos y mi mamá tenían sexo intenso por algunas horas, y la noche anterior a que llegara mi padre estaban ya recostados en la cama de mis papás, con Carlos abrazando a mi madre que reposaba en su pecho para reponerse de una satisfactoria sesión de sexo. Carlos le preguntó a mi madre:

-No pienso dejar de tener sexo contigo por la llegada de tu marido.
-Y qué podemos hacer? Si nos descubre nos echa de patitas en la calle y no tengo donde ir.
-Mejor así! Tú eres mi mujer, no suya, deberíamos pensar en vivir juntos para poder seguir así para siempre. No quiero dejar de follarte un solo día de mi vida.
-Suena muy rico, a mí también me encanta la idea de follar contigo todo el tiempo, pero lo que dices no es posible. Yo quiero seguir casada con mi marido.
-Eso lo veremos después, ahora ven para acá para seguir con lo nuestro.

Desde el cuarto del lado escuché como mi mamá comenzaba a besar el cuello de Carlos. Me acerqué a la puerta abierta de la habitación, y ya estaba en el pecho de Carlos, acercándose a la polla. Carlos, extasiado, tomó la cabeza de mamá y le dijo “chúpamela ya que me quiero acabar en tu boca”. Mamá comenzó a degustar la polla de Carlos desde el glande, y poco a poco fue metiendo los centímetros de verga de mi amigo hasta que empezó a metérselo en la boca completamente. Siguió así varios minutos, ya que Carlos acababa de correrse y necesitaba reponer su semen, pero mi madre era tan experta que a los cinco minutos Carlos se corrió dentro de la boca de mi mamá. Mi madre se limpió, se dieron un beso largo de buenas noches y volvió al pecho de Carlos para dormir.

Carlos tomándola de la cintura, haciendo que sus bolas y su cintura hiciera un sonido de aplauso contra las nalgas de mamá al momento de chocar

Al día siguiente llegaba mi padre en la tarde y Carlos estuvo de mal humor por esto todo el tiempo que estuvimos en la playa. Mi mamá no nos acompañó, ya que se quedó lavando las sábanas que habían ocupado para tener sexo. En la tarde estábamos en la cocina preparando la cena, y mi padre llamó a mi mamá para preguntarle si necesitaba algo del supermercado que estaba a cinco minutos, ya que él estaba comprando algunas cosas ahí para cenar. Carlos se acercó a mi madre por detrás, tomó a mi madre de la cintura, le besó el cuello y le ensartó la polla en el culo por encima de la ropa, por lo que mi madre respondió que no soltando un gemido, y preguntó cuánto le faltaba para llegar. “Cinco minutos”, repitió ella en voz alta, y se despidió de mi padre. Carlos le dijo a mi madre.

-Vamos a tu cuarto, te quiero follar por última vez.
-Estás loco? En cinco minutos llega mi marido.
-Bueno, me da igual que nos descubra, o acaso no te mueres de ganas de tenerla adentro sin ropa de por medio?

Mi madre se sonrojó y ella misma tomó a Carlos de la mano. Ni siquiera cerraron la puerta, por lo que pude ver a mi madre encima de la cama, sin meterse debajo, sacándose los pantalones y a Carlos haciendo lo mismo. Mi mamá estaba lista para ser embestida por Carlos, quién se escupió la mano para lubricar la polla, y de súbito se la ensartó en el culo a mamá.

Mi madre exclamó de dolor.

-Maldito, no esperaba que lo metieras por ahí!
-Por acá me vengo más rápido, o quieres que tu marido nos descubra?
-Ay, dame por el culo ya y deja de hablar.

Carlos empezó de a poco el mete y saca, con mi madre sometida en posición de perrito gozándolo, ya estaba acostumbrada al sexo anal, y Carlos tomándola de la cintura, haciendo que sus bolas y su cintura hiciera un sonido de aplauso contra las nalgas de mamá al momento de chocar. Pasaron tres minutos así, cuando se escuchó el ruido del garaje abriéndose. Mamá dijo:

-Saca tu verga de mi culo y vistámonos, llegó mi marido!
-Déjame que acabe ya.
-Ni se te ocurra! Me tengo que vestir y tu semen se saldrá de mi culo y manchará todo, no tengo tiempo de limpiarme.

Mientras lo decía, se escuchó que el vehículo de mi padre se apagaba. Carlos se excitó tanto con la idea que inseminó en el acto el recto de mi mamá. Sacó la polla de su culo y se fue al baño con su ropa a limpiarse para vestirse. Mi madre, aún excitada y sonrojada pero preocupada, se limpió el semen de su culo y se vistió raudamente. En eso entró mi padre a casa, lo fui a saludar y en ese momento mi madre también fue. En ese momento, vi como el pantalón de mi madre se teñía un oscuro en su culo… En eso, apareció Carlos, quién se excusó por su demora porque estaba en el baño, y saludó a mi padre con sonrisa de triunfo.

. Quedamos los tres con mi mamá y Carlos, por lo que me dispuse como siempre a ir a dormir temprano para ver qué pasaba con ellos.

Mi mamá, quién no había notado la mancha, se agachó a sacar comida del refrigerador para la cena, y mi padre de dijo que al parecer tenía una mancha. Mi mamá se sobresaltó levemente, y dijo que probablemente era por algo que le había caído mientras cocinaba.

Cuando nos sentamos a comer, Carlos comenzó nuevamente a hacer preguntas subidas de tono que a mí me molestaban pero a la vez me causaban morbo. Esta vez le dijo a mi padre:

-Usted señor cómo lo hizo para conquistar a su mujer? Quisiera tener yo a una mujer como la suya a mi lado toda mi vida, es muy atenta y muy cariñosa.
-La verdad es que esas cosas solo se dan, no? -dijo mi padre, orgulloso mirando a mi mamá.
-Y así mismo se van o no? Yo estaría muerto de miedo de perderla si fuera usted.
-Jajajaja si vas a estar así mejor no estar con una mujer. Yo confío en ella y con eso me basta.
-Yo la verdad no podría confiar aunque quisiera. Incluso le haría test de DNA a mis hijos para saber si son míos, una mujer así debe tener muchos pretendientes incluso estando casada.

Mi padre miró serio a Carlos por un momento, y luego largó a reír.

-Creo que ves muchas películas, hijo.

Terminada la cena, mi padre se excusó por su cansancio de la semana de trabajo y se fue a dormir. Quedamos los tres con mi mamá y Carlos, por lo que me dispuse como siempre a ir a dormir temprano para ver qué pasaba con ellos. Apenas me fui, escuché como Carlos besaba a mi mamá.

-Así que tu marido piensa que lo que digo son tonterías, eh? Pues bueno, ahora sí que no me voy de aquí sin dejarte embarazada. No se reirá cuando se parezca a mí y quiera hacer un test de DNA.
-Ay Carlos, estás loco, yo ya no quiero más hijos, y tampoco podemos permitirnos tenerlos.
-Entonces te vienes conmigo, yo trabajaré desde mañana mismo con tal de sostener a mi mujer y a mi hijo.
-Yo no me voy a vivir fuera del país contigo.

Carlos puso su mano en el sexo mi mamá y le dijo:

-Creo que sé cómo te puedo convencer.
-Ahora no, que mi marido puede levantarse en cualquier momento y nos descubre.
-Bueno, tendrás que ser silenciosa si no quieres eso.

Carlos besó a mi mamá, la tomó y la sentó con las piernas abiertas hacia él, y mientras besaba su cuello y acariciaba sus piernas, mi madre cada vez oponía menos resistencia. En cosa de segundos, ya se estaban sacando la ropa. Iban a tener sexo en el sillón y mi padre los podía descubrir, y eso les hacía crecer el morbo.

-Esto está mal, nos pueden descubrir.
-Lo peor que puede pasar es que tu marido venga y aprenda cómo debe hacer el amor a una diosa como tú.

En ese momento, Carlos se tumbó en el sillón y mi madre se subió para cabalgarlo. Mi mamá cabalgaba lento, pero Carlos la tomaba de la cintura y le decía “vamos, que así no acabarás nunca” y mi madre lo disfrutaba más, y cuando comenzaba a gemir más fuerte pedía que parasen, pero Carlos no desistía. Entonces mi madre se bajó, pero Carlos no la dejó ir: se levantó y la llevó al sillón. Mi madre, excitada como nunca la había visto en esos días, se ubicó boca abajo en el sillón, y Carlos le volvió a meter la polla en su vagina y le dijo que mordiera una almohada, así no la escucharían. El problema era que ahora Carlos tenía el poder, y comenzó a hacer sonar las nalgas de mamá casi en toda la casa, pero duró poco más así hasta que vio que mi madre se corría, por lo que él se corrió también adentro de ella. Se levantaron, y se dieron un largo beso de buenas noches.

Escuché a mi mamá entrar en el cuarto, y dio un suspiro de alivio al ver que mi padre dormía. Se fue a bañar y después todos a dormir.

Al día siguiente, fuimos todos nuevamente a la playa. En la playa, cada vez que mi padre volteaba, Carlos agarraba las nalgas de mi madre o la miraba con deseo, ante lo cual mi mamá desesperaba, pero a la vez se excitaba.

En el almuerzo, Carlos recibió un mensaje de su familia, que le cambió la cara. Cuando le preguntamos qué pasaba, dijo que sus padres le dijeron que era hora de que volviera a su país a trabajar o estudiar, pero que ya no le enviarían más dinero. Acordaron entonces que en la noche tomaría el autobús a la ciudad para tomar el primer vuelo que hubiera. Mi madre logró ocultar su molestia, pero dijo que se sentía mal y que debía ir a la habitación. Con Carlos y mi padre ordenamos todo, y apenas terminamos, mi padre fue a ver a mi madre con una sopa caliente para que se sintiera mejor, y luego se fue a ver televisión conmigo y Carlos, que veíamos una película. Mi mamá quedó acostada, y Carlos se excusó para ir a preparar sus maletas. Yo lo seguí un poco después diciendo que lo iba a ayudar, pero fui en realidad para ver qué serían capaces de hacer, mirando desde la puerta.

-Sal de aquí, Carlos, lo nuestro no puede seguir, y con esto ya se acabó -dijo mamá tumbada en la cama, y no tenía malestares, solo disgusto.
-Lo nuestro solo comienza, y te haré un hijo ahora mismo para que lo recuerdes. Esto es solo una pausa.

Mientras lo decía, se subió a besar a mi mamá y a tocarle todo el cuerpo, y mamá no dijo nada. Ya eran tan descarados que no les importaba que mi padre que estaba ahí en la casa los descubriera en su propia cama. Yo fui a ver brevemente y mi padre estaba pegado en la película, con incluso más sonido, por lo que ví que Carlos y mi madre se saldrían con la suya. Cuando volví al cuarto de mis padres ya estaban sin ropa, a punto de coger. Estaban tan excitados que no necesitaron previa.

Carlos estaba sobre mi mamá, en la posición del misionero, mientras la embestía cada vez más fuerte. La cama ya estaba haciendo bastante ruido, pero mi padre no notaba nada gracias a la película que estaba viendo. Esta vez la excitación de ambos era tanta que mi madre le dijo a Carlos que acabara ya, porque se iba a correr, y Carlos tomó a mamá de las nalgas, la embistió con locura y ambos gimieron de placer, mientras Carlos levantaba las nalgas de mamá y vertía sus chorros de semen en las entrañas de mamá, para asegurar que su semen quedaría bien adentro de ella.

Se levantaron, se vistieron y se besaron, y Carlos le dijo a mamá que con todas las cogidas sin condón que habían tenido iban a ser pronto padres de un niño. Mi mamá rió y le dijo que se olvidara de eso, porque estaba tomando píldoras anticonceptivas.
Se besaron y se tocaron apasionadamente por última vez, y Carlos tomó sus maletas y fue a despedirse de mi padre y después de mí. Ambos sabíamos qué había pasado ese verano, por lo que la despedida fue rápida y sin mucho afecto.

Un mes después, vi a mi madre entrar al baño, dejando en su habitación un test de embarazo en la habitación de mis padres y su móvil. Mi mamá le había escrito recién a Carlos que no sabía cómo, pero estaba embarazada, y que no sabía bien quién era el padre…

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