Era un secreto en mi vida que mi debut sexual había sido con otra chica, mi prima, también era cierto que era muy chica, que todo había empezado con un tonto juego de imaginar como besaban los chicos, y como besaríamos nosotras llegado el momento, y solo juntamos nuestros labios imaginando que lo hacíamos con un varón

Mariano Sánchez, mi jefe, era escribano. Lo conocí de barrio; su despacho tenía una placa dorada. Siempre educado y bien vestido.

Ella, enfermera cautivadora, atrae a todos con su presencia y encanto. Mi padre está bajo su cuidado, y yo busco consuelo en su mundo.

Dalma y yo éramos pareja, ella doctora y yo en informática. Nos mudamos a un semipiso, el B, por presupuesto, añorando el A.

A medida que se acerca a los cincuenta, una mujer reflexiona sobre su vida estancada, sus decisiones y la soledad que siente en su hogar.
Por favor espere ...

