Vacaciones en la chacra de mi tio

Paisaje rural con arroyo de agua limpia, pequeña chacra con animales, y la mercería que atiende la tía en el pueblo cercano. son el entorno donde se desarrolla esta historia de relato gay

Desde pequeño, todos los veranos mi familia y yo la pasábamos en la finca de unos tíos míos. Era un lugar muy lindo, que cerca de la casa tenía con un pequeño bosque atravesado por un arroyo de agua increíblemente pura y fresca. Mi tío en el lugar tenia una pequeña chacra, con algunos animales, la cual explotaba para ganarse el sustento, mientras que mi tía colaboraba con un negocio en el pueblo que quedaba muy cercano, se trataba de una mercería con un amplio espectro de mercaderías, inclusive venta de ropa interior tanto masculina, como femenina. Lo que voy a relatar ocurrió cuando yo tenía 13 años de edad, ya muy próximo a los 14. En aquella finca vivía mi primo Gabriel que era un poco mayor apenas que yo, ya que tenía 15 años.
En aquel verano las cosas transcurrían como en años anteriores. Tomábamos nuestras bicicletas por la mañana e íbamos a refrescarnos al arroyo que ya he mencionado, acompañados siempre por “Pelos” que era un perro tipo pastor que también integraba la familia. En el curso del año había ocurrido algo entre Pelos y mi primo de lo cual me enteré ya la primera vez que hicimos nuestra conocida excursión al arroyo.-
Como siempre llegamos y dejamos nuestras bicicletas y después de ello nos desnudamos ambos, por completo para meternos en el agua fresca del arroyo. Ya de entrada observé como un cambio de actitud en Pelos. Es que apenas nos desnudamos empezó como a alborotarse corriendo y saltando alrededor nuestro, en especial de Gabriel, mi primo, no dejando de notar además que la pija de este no colgaba flácida y pequeña como la mía sino que estaba como ya bastante amorcilladita. De todas formas continuamos con nuestra actividad habitual, metiéndonos en el agua y disfrutando de su correr por nuestros cuerpos, estando en al arroyo por un largo rato. Hasta que al final salimos completamente mojados con la intención se que nuestros cuerpos desnudos se secaran naturalmente, al aire por así decirlo.
Pero cuando salimos otra vez Pelos asumió una actitud de movimientos y seguimiento de mi primo ya con bastante insistencia.
.- ¿Qué le pasa a Pelos? -pregunté.
Mi primo me miro y noté que estaba un poco sonrojado, pero también que su respiración se había agitado un poco.
.- Mirá, yo te tengo mucha confianza, y te voy a contar, pero ¡por favor, te lo ruego! nos se lo digas a nadie, mucho menos a mis viejos, ¿me lo prometés?
.- Por supuesto Gabriel, será nuestro secreto, claro que no se lo voy a decir a nadie
.- El tema es que -me dijo entonces mi primo- hace un tiempo estaba jugando con Pelos, y el me montó por atrás y entonces yo me calenté y me dejé coger por él. La verdad, Daniel, es que lo pasé bárbaro así que, no siempre, pero varias veces lo repetí, sobre todo cuando Pelos está así como hoy que se ve que esta recaliente y me tiene muchas ganas.
.-¡¿Te dejaste coger por Pelos?! -dije yo mientras sentía que dentro mío se verificaba una mezcla de sentimientos de asombro y excitación. Sin otro estímulo que lo que mi primo me había contado mi pija se había puesto totalmente erecta.
.-Sí -mientras tanto me respondió Gabriel, y enseguida me dijo- querés ver como me dejo que me coja, si no le decís a nadie te muestro.
Yo asentí sin dudarlo. Gabriel se dirigió a la sombra de uno de los frondosos árboles del lugar y se puso decididamente en cuatro patas. Claramente esa fue la señal para Pelos de que su, habría que decirle “amigo” estaba dispuesto para él
Pelos se acercó por detrás y comenzó a olerle el trasero y las bolas y luego se los lamió con fruición. Después de un rato de hacerle esto a Gabriel, que respondía con suspiros profundos y aayyy de placer, lo montó desde atrás. Pelos trataba de metérsela, por primera vez pude yo observar, en esa circunstancia la pija salida de un perro, era una vara roja y puntuda que me pareció en ese momento enorme. Pelos hacía intentos, pero fue el propio Gabriel el que después de un rato le tomó la pija entre sus dedos y lo colocó en la entrada de su ano. Al instante escuche de su boca un ahhhh, de placer, y enseguida me dijo:
.- Ay si, mirá Daniel, me la metió, mirá como me está cogiendo. Para luego ya concentrado en su propio éxtasis expresar: -ahhh, si, asi, asi Pelos, cógeme, si, por favor cógeme toda.
Yo estaba absolutamente caliente, me senté desnudo muy cerca don Pelos y mi primo cogían, y me tomé la pija para masturbarme. Cuando sentí que Gabriel utilizaba para si mismo el femenino al dirigirse a su amante canino no pude evitar y acabé en una eyaculación de enloquecido placer, llenando mi propio cuerpo, hasta la cara con mi propia leche.
Pero eso no fue todo para mí, ya que luego escuché como Gabriel me decía.-
Ay si, mirá Daniel, me está abrochando,¡voy a quedar abrochado!… ¡Ay despacio, bruto, que me hacés doler! grito a continuación, pero lo cierto es que apenas unos instantes después Pelos dejó de moverse frenéticamente encima de mi primo, quedándose quietito encima de él por un rato, y luego comenzó el clásico movimiento hasta que ambos quedaron cola contra cola. La situación era tal, que mi pija seguía dura a pesar de haber acabado y me la empecé a masajear de nuevo, encastrándola con mi propio semen mientras veía ese espectáculo.
Me masturbé todo el tiempo en que estuvieron abrochados y mi primo era transportado por los tirones de su macho. En ese momento me dijo_
.- Ayyy, me hace dólar un poco Daniel, pero me está llenando el culito de leche, no saber los hermoso que se siente. Uf, otra vez estaba yo a punto cuando justo sentí el característico ¡plop!, y mi primo y su perro se separaron, siendo que desde donde estaba yo observando la situación puede ver como del año de Gabriel comenzó a manar un largo y profuso chorro del semen de su perro amante, espectáculo que me provocó mi segunda eyaculación.
Después de semejante actividad, fuimos los dos nuevamente al arroyo, principalmente para lavarnos y sacarnos de nuestro cuerpo, Gabriel el semen y el olor de su perro, y yo limpiarme mi propio semen que me había caído en cantidades enormes en la cara, pecho, muslos y por supuesto mi pija y mis bolas. Volvimos a la casa sin decirnos nada, la verdad es que estaba shockeado por el espectáculo que había visto, pero shockeado no en forma negativa, sino todo lo contrario. Volvimos a la casa y no se me ocurrió decir nada, o sea que después del hecho no intercambiamos ninguna consideración sobre lo que había pasado. Asi transcurrió todo el día hasta que llegó el momento de irnos a dormir (lo hacíamos en la misma habitación, cada uno en su propia cama). Pero, como dije, lo que había visto me había provocado una profunda impresión y me fue muy dificultoso conciliar el sueño. Desde mi cama observaba como mi primo dormía plácidamente mientras yo no podía cerrar los ojos pensando en lo que había visto. Hasta que en un momento dado me encontré casi sin proponérmelo pensando en que se sentiría haciendo lo que hizo Gabriel, claramente lo había gozado plenamente, y ahí fue que lo terminé decidiéndolo, a la mañana siguiente le iba a proponer a mi primo que permitiera que Pelos, cogiera a mi. Y de solo pensarlo comencé a sentir un cosquilleo en el estómago que otra vez me impidió dormir.
A la mañana siguiente de despertaron para el desayuno, sin que hubiese logrado más que dos horas de sueño. Todo transcurrió como siempre y, como siempre avisamos a los padres de Gabriel que íbamos a pasar el rato al arroyo. Yo seguía teniendo el cosquilleo en el estómago, me preocupaba que no sabía como iba a hacer para decirle e mi primo lo que tenía muchas, muchísimas ganas de hacer. En un momento en que estábamos ámbos desnudos en el arroyo Gabriel, finalmente, me habló de lo del día anterior.
.- ¿Qué te pareció lo que hice ayer?
Como responder a eso, que podía decirle, que me había encantado, que me había puesto supercaliente, que me había excitado ver como gozaba con Pelos, no supe como expresar mi verdadero sentimiento así que, lo único que me salió fue
.- Lindo
.- Si?, ¿te gustó? -yo solo asentí con la cabeza- ¿no te gustaría probar vos, sentir lo que es que Pelos te coja, bien cogidito?
No podía creer mi suerte, no me hacía falta decir nada, era mi propio primo el que me lo proponía , así que lo miré y con una sonrisa de oreja a oreja le contesté:
.- ¿Me dejás? tengo muchas ganas de ver que se siente.-
.- Por supuesto primo, así los dos compartimos el placer, ¿vamos?
.- Si, dale- y salimos ambos del arroyo, momento en el cual Pelos, al vernos salió a nuestro encuentro y comenzó a rodearnos alegre y saltarnos encima para hacernos mimos y que se los hagamos. Yo me dirigí al mismo lugar donde el día anterior había estado Gabriel, para aprovechar la sombra. Pelos, como animal acostumbrado que era iba con Gabriel, pero este me indicó que me pusiese en cuatro patas como lo había hecho él el día anterior, y tomando a Pelos le dirigió el hocico a mi trasero para que me oliera y me conociera en lo íntimo. Sentí el aliento del perro en mi ano y ya comencé a excitarme, más aun cuando pasó varias veces su lengua rugosa entre mis nalgas, haciéndome sentir esa rugosidad en la sensible piel de alrededor de mi agujerito trasero. Mi primo mientras tanto estaba atento para hacer que el perrito avanzara sobre mi. Pronto sentí que Pelos se subía encima mío, y que con sus patas delanteras me aprisionaba fuertemente como para que no me escapara de él. Sentí sus movimientos pélvicos, que no llevaron a que me penetrara, mas bien me iba golpeando las nalgas y mojándolas completamente de semen o al menos líquido preseminal. Fue Gabriel el que una vez que la pija de mi amante saliera de su funda, la tomo con sus dedos delicadamente y la colocó a la entrada de mi trasero. Sentí la punta húmeda presionando mi agujero y enseguida una penetración casi violenta que me hizo pegar un saltito, más por la sorpresa que por el dolor, que no fue mucho. Ahora sí, Pelos me aprisionó más fuerte y comenzó a moverse metiéndome toda la tranca que se sentía enorme en mi culito y haciendo los movimientos coitales con tanta fuerza que sacudía todo mi cuerpo. Miré por debajo y vi que a pesar de que estaba totalmente excitado, mi pija seguía flácida, aunque de la punta me iban cayendo gotas de leche.
Casi sin darme cuenta al rato me sentí suspirar y gemir como reacción a las sensaciones que en las terminales nerviosas de mi culo provocaba el movimiento ahora totalmente lubricado de la verga perruna. El goce era supremo y recuerdo que en ese momento pensé lo hermosa que se sentía ser cogido:
.-Ahhh, si, si, así, así, Si Pelos cógeme, cógeme toda, cógeme bien cogida- exclamaba yo al son del enorme placer que sentía, y con el asentimiento de mi primo:
.- Muy bien primito, así, te encanta ser la perra de Pelos, déjalo que te coja bien.
La cosa siguió por un excitante momento hasta que en algún momento se interrumpió cuando Pelos comenzó a presionar en mi ano para meterme la bola. Es que ahí las sensaciones de placer se transformaron en dolor, un dolor que me hizo asustar, de verdad, haciéndome pensar que me estaba lastimando completamente. Pero, Pelos me tenia aprisionado de tal forma que no podía zafar, y me sostuvo fuertemente hasta que me metió la bola en la cola con un grito de mi parte. Por suerte, una vez que la introdujo sentí que comenzó a echar dentro mío enorme cantidad se leche, que no solo me provocaba un placer indescriptible al sentirla derramarse en los más íntimo de mi cuerpo sino que servía de lubricante que calmaba el inicial dolor de la penetración de la bola. Y así me tocó quedar, por primera vez, abrochado a un perro sintiendo que me regaba completamente de leche en un vano intento de dejarme preñada. Resistí el período que me tocó estar abrochado a quien se había transformado en mi macho, haciendo de mí su hembra, bah resistí no tanto porque también me daba placer sentir que me derramaba leche dentro, y que de mi pija, aunque flácida también se derramaba la mía.-
Cuando Pelos me la sacó, me lamio el ano, como limpiándome de la gran cantidad de leche que me chorreaba y luego fue a echarse al lado del árbol a lamerse su propia pija limpiándose prolijamente.
Mi primo y yo fuimos desnudos al arroyo, ambos sonreíamos satisfechos, él por haberme introducido en el sexo pasivo con su perro, tal como el hacía y yo, porque lo había disfrutado enormemente. De la mano nos metimos en el arroyo, el agua fresca fue muy buena para refrescarme la zona anal, media irritada por la cogida que me había metido Pelos. Yo me reía, casi estúpidamente y el también y quizá por la confianza de compartir esa actividad varias veces nos tocamos y acariciamos. Antes de volver a la casa, donde mi tía nos dijo
.- Que travesura habrán hecho que vienen con esa cara de pícaros.-
Si supieras tía, pensé yo.
Entre Gabriel y yo hubo como una especie de entendimiento de lo que habíamos hecho sin necesidad de intercambiar palabras al respecto. Al arroyo no volvimos hasta tres días después, un tiempo adecuado para permitir que se curase la irritación que Pelos me había dejado en el ano y como para que mi deseo fuera creciendo al modo de estar ya ansioso de que me volviese a usar como su perra.
Como siempre, al llegar, nos desnudamos y nos metimos en el arroyo, estando ahí totalmente en bolas, Gabriel me preguntó:
.- Y hoy andás con ganas de coger con Pelos.-
.- Me muero de ganas -le contesté.
.- Yo también -dijo el- ¿Cómo hacemos?, a los dos no nos va a coger.
.- No se
Gabriel quedó unos minutos pensativos, hasta que al final dijo
.- Ya se, pongámonos los dos en cuatro y dejemos que sea Pelos el que elija a quien se coje hoy, ¿Qué te parece?
.- Bárbaro -respondí con entusiasmo- vamos ya que ¡me muero de ganas!
Y así lo hicimos, fuimos debajo del árbol y ambos nos pusimos en cuatro patas, esperando la reacción de Pelos.
Ya cuando nos vio salir nuestro amante perrito empezó a rondarnos, sabiendo que estábamos dispuestos para él. Una vez que nos pusimos en posición, el vino por detrás nuestro me lamia el ano y las bolas a mi, después a Gabriel, y así estuvo un buen rato rondándonos hasta que se decidió y, con placer sentí que yo era el elegido viniendo Pelos a montarme. Enseguida sentí en mis nalgas y también en mi anillo de placer los chorros que del pene ya salido de su funda echaba Pelos, me dispuse a guiarlo para ponerle la punta en mi agujero, pero sorpresivamente en uno de sus intentos Pelos ya me acertó y me la enterró con violencia haciendo que mi cuerpo se estremeciera por completo. Transcurrieron para mi varios minutos de intensísimo placer siendo cogido por Pelos, quien abrió al máximo mi ano, para meterme la bola y luego inseminarme con la intención de dejarme preñado. Yo gozaba con los ojos cerrados ese estado de éxtasis que significa encontrarme abrochado a ese macho para quien yo oficiaba de hembra, cuando sentí en mis labios un roce tibio y suave.
Al abrir los ojos ante ello, me encontré a mi primo arrodillado frente a mi sosteniéndose el pene parado y duro con la mano y dirigiéndolo hacia mi boca, yo lo miré a los ojos y, por supuesto supe lo que él estaba deseando. Así que abrí mi boca, tratando de responder con instinto a la situación ya que jamás había hecho algo así, y rodeo la cabeza de su pija con mis labios. Sentí un agradable sabor salado en la boca y el roce suave de la tersa piel de esa cabecita y entonces apretando instintivamente, insisto, los labios comencé a sorberlo como se de un chupetín se tratara. Chupé con placer la pija de mi amigo de correrías. Él se ve que estaba caliente, porque no duró mucho en mi boquita hasta que sentí que la misma era llenada de una crema salada y tibia, que el echaba en mési al compás de un terrible suspiro de placer. Fue bastante la cantidad que depósito en mi boca, pero a mi eso no me pareció desagradable para nada, en realidad al contrario, asi que fui permitiendo que su crema de deslizara poco por mi garganta, bebiéndome sumisamente toda su leche. Transcurrieron segundo desde el momento en que Gabriel sacó su pija ya flácida y descargada de mi boca, y Pelos tironeó y me saco su pija del culo. Las piernas y los brazos estaban cansados asi que me derrumbe sobre el pasto sintiéndome lleno de semen por todas partes. Fue con esa sensación y estando echado boca abajo en el suelo que terminé yo con una eyaculación poderosa enchastrándome ahora con mi propia leche.
Después de varios minutos en que permanecí en el piso sin poder moverme ya que ambos machos me habían dejado agotado me levanté y fui al arroyo a limpiarme y refrescarme, antes de que volviéramos los tres a la casa sonrientes y satisfechos. Llegada la noche y el tiempo de irnos a dormir, en la pieza que compartíamos mi primo y yo, el me propuso que esa noche durmiéramos ambos totalmente desnudos y en la misma cama. Yo acepté su invitación, me saqué toda la ropa y me acosté con él, que también se había desnudado, en su cama. No sabía si mi primo tenía pensado hacer algo conmigo pero lo cierto es que yo estaba dispuesto a todo y que había experimentado el profundo placer que me daba asumir un papel femenino en la intimidad sexual. No lo sabía aun, pero también mi primo había adquirido (a fuerza de ser la perrita de Pelos) ese gusto. Todo lo que pasó esa noche fue que disfrutamos de estar bien pegados, rozándonos piel contra piel, y en ciertos momentos pija contra pija y nada más.
Esa inclinación femenina se confirmó un par de días después. Mi tía, nos pidió ayuda en su negocio. Habían llegado una cierta cantidad de cajas de mercadería nueva de la que vendía y nos dijo que había que acomodarlas en el depósito, desasiéndonos de unas tres o cuatro cajas que contenían prendas viejas que ya no iba a vender.
Cuando nos tocó la tarea relacionada con la ropa de descarte, tomamos las tres grandes cajas, que estaban abiertas y en las que se apreciaba había una buena cantidad de ropa de mujer de todo tipo. Cuando advertimos eso Gabriel y yo nos miramos y casi al unísono nos propusimos: ¿Nos probamos esta ropa?
No habían pasado ni 30 segundos que ya estábamos completamente desnudos. Ambos nos dirigimos a una caja donde había ropa interior de mujer, empezamos a revisar primero las bombachas. Yo tomé inmediatamente una blanca, bien chiquita de encaje y me la puse. El solo sentir la suavidad de esa tela deslizándose por mis piernas me excitó. Me puse la bombacha con dificultad para ocultar por la parte delantera la semierección que ya se me había producido y me dirigí hacia un espejo que había en el lugar, contemplando como me quedaba de atrás. Decididamente me hace cola de mujer, me dije a mi mismo, viendo como la tela fina de la parte trasera se hundía en el canal entre mis nalgas las que quedaban casi enteramente al aire. Continué luego con la búsqueda y me concentré en las medias. La gran mayoría eran pantimedias pero mi búsqueda tuvo éxito cuando encontré un par de medias negras con elástico de puntilla en la parte superior que me parecieron muy sexys. Me las puse, y de nuevo sentir ese roce suave y delicado en mis piernas me produjo enorme placer. Por su lado Gabriel hacía lo mismo que yo. Me probé un corpiño, que por supuesto no podía llenar, pero igual me excité a mi mismo viéndome al espejo en corpiño y bombacha y las medias. Rebuscando en las cajas encontré luego una mallas de baño, de las enterizas, también me las probé viéndome placenteramente femenina, con la mallita, que también me dejaba buena parte de la cola al aire. Seguimos luego con Gabriel. en la caja donde había unos vestidos que también nos fuimos probando viéndonos como dos nenas coquetas con sus vestiditos, y la ropa interior de mujer. Finalmente tomamos unas grandes bolsas donde pusimos gran cantidad de ropa (la interior de mujer toda) y fue muy poco lo que tiramos, lo otro lo llevamos en las bolsas, entramos subrepticiamente en la casa y la escondimos en el fondo de nuestros armarios.
Esa noche, mi primo durmió vestido con una tanguita. Yo por mi parte, también me puse una para dormir, pero además encima usé un camisoncito, bien cortito, que me llegaba solo un par de centímetros debajo de la cola, y de tela muy suave y agradable en el tacto con mi piel, y transparente, al final me dormí pero en un estado de excitación total.
A la mañana siguiente, antes de salir de la cama estuvimos planeando lo que haríamos ese día, y decidimos que íbamos a ir al arroyo, como casi siempre pero que en este caso nos íbamos a poner dos bikinis que habíamos rescatado de la bolsa que nos habían mandado revisar. Así que nos levantamos, nos sacamos la ropa interior de chica con la que habíamos dormido y nos pusimos la tanguita de la bikini, encima nos vestimos con short de baño y remera como siempre. Desayunamos y salimos a nuestro lugar íntimo que disfrutábamos entre los dos y Pelos.
Cuando llegamos a nuestro lugar, nos pusimos debajo de un árbol nos sacamos la ropa quedando solo vestidos con la parte de abajo de nuestra bikini, ahí nos pusimos la de arriba, cubriendo la zona que sería de nuestras tetitas, teníamos deseo de ponernos al sol, para que nos quedara en el cuerpo la marca de la bikini.
Así estuvimos un buen rato, jugando, metiéndonos al agua, saliendo y tomando sol; hablábamos nos reíamos por lo que estábamos haciendo y de pronto pasó algo inesperado. Mientras estábamos tirados al sol sobre unas lonas que habíamos llevado, de pronto apareció en el lugar Brian. Braian era un chico de 18 años, hijo de uno de los trabajadores en la chacra de mi tío. Al vernos, Braian, quedo sorprendido pero nosotros no sabíamos donde meternos. Para no alargar la cuestión debo contar que luego de recuperarse de la sorpresa Braian nos amenazó con contar en casa de mi tío lo que estábamos haciendo, ante ello le rogamos que no lo hiciera y el nos dijo que para que el se mantuviera en silencio y ya que nos gustaba ser nenas, teníamos que actuar con él como nenas. El castigo visto los gustos que habíamos adquirido no nos resultó demasiado complicado. Menos cuando Braian se terminó desnudando, ya que verlo así a ambos nos causaba mucho placer. Nosotros terminamos los dos arrodillados frente al muchacho y en conjunto le lamimos y chupamos la pija, que estaba dura con un hierro, le pasábamos la lengua, nos la metíamos en la boca un poco yo, un poco mi primo, yo tuve el instinto de lamerle los huevos, algo que le gustó mucho a él, y que nos excitó muchísimo a nosotros, ya nos habíamos sacado el corpiño de la bikini y estábamos solo con la tanguita. Luego de estar un buen rato haciéndole eso, gozando con lo que hacíamos, pero también gozando al escuchar sus suspiros de placer, Braian nos dijo que ahora quería cojerse a uno de nosotros y yo tuve la fortuna de ser el elegido. Yo me bajé la bombachita de la maya y me puse en cuatro patas como hacía con Pelos, el cual por suerte ese día no estaba con ganas de molestar y nos miraba lánguidamente, echado a la sombra de un árbol. Braian me ordenó que me abriera de piernas, cosa que hice sumisamente, y entonces él se arrodillo dentrás mio y con una delicadeza que ahora en el recuerdo le agradezco, fue penetrándome centímetro a centímetro hasta tener todo su delicioso garrote metido en mí. “Ahhh, siii, Braian, cógeme así” salió de mi boca ello provocado por el enorme placer que me provocaba recibir por primera vez el pene humano. Luego mi amante comenzó con su mete y saca, lo hacía en forma más lenta a la que me tenía acostumbrado Pelos, pero de un modo que hacia que al penetrarme todo me generaba unas sensaciones de excitación incontrolobles, como incontrolables eran los suspiros que salían de mi boca. Mientras el muchacho me cogía con todas sus ganas y yo lo recibía también con todas mis ganas, mi primo nos miraba y se hacía una paja apoteótica. Al cabo de un rato, no se cuanto porque no tuve noción del término Braian empujó su pija bien dentro mio, y depósito en mi interior su masculina leche, provocándome un placentero orgasmo que hizo que también mi pene, aunque se mantuviera flácido, echara leche sobre el pasto.
Esa fue mi aventura en esas vacaciones que siempre recuerdo con muchísimo placer.

Deja tu comentario en la casilla de comentarios o síguenos en FacebookInstagram y Twitter  

Madura y sexual

Madura Inexperta

Cuando viajo a estados unidos siempre me quedo en un hotel de nuevo Laredo, por lo general me quedo dos noches, dejo mis cosas en el hotel.

A ver esa concha

Las Palabras Justa

Llevaba ya una decena de años ganándome la vida en un reconocido centro de análisis clínicos de la ciudad, había empezado a trabajar en ese sitio recién pasado los veinte, como una oportunidad pasajera

Desnudo En El Rio Con Mi Hermana

Bañandome desnudo en el rio con mi hermana

Mi hermana y yo fuimos a bañarnos y tomar el sol al rio del pueblo. Yo quería que mi hermana me viese desnudo por lo que me quité toda la ropa y me tendí en la toalla con el pene medio empalmado.

me cogio

Una desconocida me cogió en la oficina

Quienes me conocen ya saben como soy, pero para los que no les dejare unos pequeños detalles, mi pelo se ha ido oscureciendo y de la rubia adolescente pase a ser castaña claro, con una altura de 1.72 m y 90-59-89 si medidas actualizadas, al salir de mi trabajo, alrededor

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Contenido Generado por Usuarios con Desnudos

El contenido de RelatoSexy es generado por usuarios y puede incluir desnudos.