Era el mes de agosto. Estaba aburrido en casa cuando sonó el teléfono. Era Rosario, una compañera de clase. Acababa de compra un apartamento en la playa y estaba muy contenta. Me dijo que me invita a pasar el fin de semana con ella en la playa. Me esperaba para cenar. Me dijo que había hecho una cena especial y que había comprado dos botellas de vino gran reserva. Así que cogí el coche y me presenté en su apartamento. La puerta de abajo estaba abierta por lo que subi directamente a su apartamento. Llamé al timbre y me contestó que quién era. Le dije soy Raúl. Entonces abrió la puerta y me quedé cortado. Iba con tan solo un tanga y las tetas al aire. Ella notó mi turbación y me dijo. Anda pasa tonto parece como si nunca hubieses visto unas tetas. Vamos al comedor que la cena está lista. No se cambió por lo que se pasó la cena en topless. Nos sentamos y ella se levantó a por el vino mostrandome su precioso culo. Tuve una erección. Terminamos de cenar habiendonos bebido las dos botellas de vino. Ella se levantó primero diciendo que la siguiese a su cuarto que tenía una cocaína muy buena. La seguí y ella abrió el cajón de la mesita sacando una bolsita. Preparó dos buenas rayas y esnifo. Mientras yo esnifaba puso música lenta. Cuando me incorpore estaba completamente desnuda y se acercó a mi no sin antes decirme que me desnudase también. Lo hice con la polla enpalmada. Me abrazó cogiendo mi polla y metiendosela hasta el fondo
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