Mi fantasía: que otros miren a mi esposa en persona. Con tangas y topless en playas solas, subimos el tono. La convencí de un “masaje profesional” y el aceite lo cambió todo.
Mierda… eso fue tan sexi, la forma en que me lo dijo, tragué saliva y me puse manos a la obra antes que cambiara de idea, unté mis manos y las llené con sus nalgas