Tras el ajedrez y unas cervezas, Alba se desnudó: tetas duras, coño depilado. La chupé hasta su orgasmo y luego me la mamó, pidiendo mi leche a chorros sobre ellas.
A medida que cerraba la oficina, escuché los tacones de Mary y su amiga. Al verla, mi deseo se encendió. La situación se tornó inesperadamente ardiente cuando Mary, sin previo aviso, se despojó del bra y comenzó a provocarme.