Me llevaba siempre a la escuela, yo ya tenía 18 obviamente y estaba terminando el secundario. Luego se iba a trabajar. Yo subía al auto con mi pollera escocesa y me cruzaba de piernas a propósito, esa era mi arma contra todos los hombres cuando quería volverlos locos. Por las noches cenábamos juntos en familia, mi mamá, mi hermana Paz, él y yo funcionábamos como una familia perfecta, aunque ensamblada, pero perfecta, cosa que a mi me hacía un poco de ruído. Es así que comencé a urdir una especie de plan, y a realizar pequeños movimientos de hormiga. Por ejemplo, me bañaba con la puerta casi entreabierta, y al salir de la ducha lo hacía envuelta en un toallón, pero si me lo cruzaba en el pasillo dejaba que el toallón casi que cayera por debajo de mis pechos. O por el contrario, salía casi mojada y me cruzaba de piernas, en el living, en mi cuarto, o en el cuarto de mi mamá tal vez con la excusa de necesitar algo de allí. Es así que aprovechaba y le preguntaba – ¿No sabés dónde guarda mamá las minifaldas?, quiero que me preste una para salir y no las encuentro, revolvía los cajones frente a él, y cuando encontraba algo de mi agrado, me lo ponía por debajo del toallón y luego le preguntaba -¿ qué te parece?. me queda bien?- Amaba ver su rostro en esos momentos. Otro acto que me provocaba enormemente era acostarme solo con una tanga de encaje puesta sin nada arriba y, obviamente, dejar la puerta de mi cuarto abierta. cuando escuchaba sus pasos por la escalera, entrecerraba mis ojos y me acostaba de la manera más sexy que puedan imaginarse, cruzaba mis piernas o las abría, me tocaba los pechos o me mordía los labios, y esperaba que el venga a husmear por mi puerta. Al hacerlo podía ver el bulto en su entrepierna.
Una noche en que mi mamá había salido con amigas y mi hermana se había ido a un cumpleaños , nos quedamos solos. Al darme cuenta de la situación se lo hice saber -Mamá y Pachu no están, salieron, que hacemos, vemos una pèli y pedimos pizza?- -Dale lu, vos elegí la peli que yo llamo a la pizzería – Me dijo
Como para dejarle en claro las cosas elegí “Criaturas salvajes”, si no la vieron por favor háganlo! Para mi asombro él no la había visto. Nos acurrucamos en el sillón del living, le dimos play a la peli y a disfrutar de la pizza. Pero mi plan no era ese.
Me había puesto un pijama con un shorcito super ajustado y corto y arriba una musculosa muy suelta que dejaba que todo desborde. Él se sentó derecho, pero sin preguntarle, me estiré y apoyé mis piernas sobre las suyas. Estaban recién depiladas y brillaban con la luz de la tele de contraste. Me puse de costado, y mis muslos marcados parecía que iban a explotar. -Hay, me rascas? me pica mucho- le dije señalándole mis piernas relucientes. comenzó a hacerlo y le fuí señalándo más arriba, me levanté un poco el short y le dije que por ahí también al mismo tiempo que entrecerraba mis ojos. Poco a poco fui llevándolo al punto máximo.sus manos en mis piernas eran muy agradables y a la vez que me acariciaba sentía un placer que no pensé que iba a sentir, era todo, la situación, el morbo, el y yo solos en la casa, la película….Cuando sus esfuerzos por traspasar el elástico del short le dije – ¿Querés que me lo saque? – Casi que no esperé su respuesta que el short estaba en el piso. Mi tanga negra, con la que me acostaba desnuda en la cama era el anzuelo y la única barrera para lo que iba a venir. Sus manos suaves continuaron y era hermoso verlas atravesar el encaje negro para hundirse sbre mi piel. Como sus brazos hacían lo imposible por estirarse para lograr su cometido, me levanté y me dispuse al revés, me acosté sobre él de manera que lo tenía muy cerca. -Ahora me pica aca- le señalé muy por encima de mis pechos, – Si querés me saco esto también. Su otra mano inmediatamente comenzó a recorrer mis pezones que estallaban de duros,sentía que vibraba de placer y en ese momento me entregué por completo a él. Tal fué el placer de esa noche que solo nos recuerdo a los dos desnudos en el sillón, yo abierta de piernas y el recorriéndome con su lengua, hundiéndola muy adentro mío hasta hacerme acabar.Recuerdo su cuerpo transpirado, sus manos tomándome de la cintura para hundirmela bien fuerte, recuerdo su mirada, esa mirada que veia día a día, recuerdo sentir su leche dentro mío varias veces y recuerdo mis gemidos y mis gritos diciéndole -! Cogeme como te cojés a mi mamá hijo de puta!
Esa fué la primera vez que estuve con mi padrastro.
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